Educar
es ayudar a la persona a alcanzar la capacidad de ser independiente,
de valerse por sí misma, de tomar decisiones, de hacer uso de la
libertad desde el conocimiento de sus posibilidades, y esto no se
improvisa: es un proceso largo y en momentos complicado, que se
inicia en la familia y tiene su continuidad en la escuela y otros
ambientes sociales.
La
responsabilidad es la capacidad de asumir las consecuencias de las
acciones y decisiones buscando el bien propio junto al de los demás.
Los
niños deben aprender a aceptar las consecuencias de lo que hacen,
piensan o deciden. Nadie nace responsable. La responsabilidad se va
adquiriendo, por imitación del adulto y por la aprobación social,
que le sirve de refuerzo. El niño siente satisfacción cuando actúa
responsablemente y recibe aprobación social, que a su vez favorece
su autoestima.
Sin
embargo, existen momentos donde los niños no responden a la
disciplina implementada, el que no sigan indicaciones puede deberse a
varios factores, pero principalmente esto ocurre por:
- No haber sufrido habitualmente las consecuencias negativas de una conducta irresponsable. Por ejemplo, pasar hambre cuando no ha llevado el bocadillo, llegar tarde al colegio por perder el autobús, etc. Para aprender de los errores u olvidos, es conveniente que no se impida que el hijo/a padezca las consecuencias naturales de sus decisiones. Pero sobre todo hacerlo consciente que su decisión tuvo una consecuencia que no le agrado.
- Incumplimiento de amenazas o castigos. Antes de expresar una amenaza o castigo conviene pensar si se puede llevar a cabo y si es adecuada o proporcionada para la conducta que presentó.
- El niño/a se manifiesta incompetente diciendo: "no sé" o "no puedo". Los padres considerarán si es real esa incapacidad y le animarán a que realice la tarea, ayudándole si es necesario un poco, evitando realizarle por completo la acción que puede hacer, al “ayudarle” se le priva de aprender, ya que no sabe hacerlo por sí mismo por eso es importante recalcar, el motivarlo para que realice las cosas por sí mismo y felicitarlo cuando lo logre haciéndole reconocer su logro.
- Buscar excusas para no hacer algo. Conviene deshacer la excusa dando razones con actitud serena. Hay que mantener la posición a pesar de llantos y suplicas. Sobre todo, porque ésta es la principal base de la responsabilidad, es decir hacer las cosas aun cuando no se tenga las ganas de hacerlo, como, por ejemplo: no querer ir a la escuela.
- Rebelarse y decir "no quiero". Puede tratarse de un proceso de desarrollo personal en el que el oposicionismo es un medio para forjar la personalidad. Si se dan ocasiones y oportunidades para dialogar, es probable que no se llegue a esos extremos. En cualquier caso, conviene actuar con serenidad y coherencia. Serenidad para no crear tensión en el momento, y coherencia para mostrarle claramente las consecuencias de su acción y no ahorrárselas. En esto deben mantenerse firmes siempre.
Es
muy fácil dar el consejo de educar con responsabilidad, pero, ¿Cómo
educar con responsabilidad?
En
los primeros años de vida del
niño la responsabilidad tiene que ir asociada al juego y,
paulatinamente, se irá incorporando a otras actividades menos
placenteras, hasta dar paso a la obligación. Este aprendizaje se
produce por imitación y requiere exigencias, expectativas claras y
tiempo de dedicación. Para educar a niños responsables es
importante:
- Primero se deben establecer que es lo que se espera del pequeño, esto para evitar darle mensajes contradictorios lo que los confunde más y los hace inseguros. Y principalmente ser constantes, si se le da la indicación que guarde sus zapatos, pero en un momento de prisa se le dice que los deje así, eso provoca un mensaje de que está correcto romper acuerdos, así que es importante respetar lo acordado y ser constantes.
- Es preciso que las personas adultas que conviven con el menor se pongan de acuerdo sobre las responsabilidades, reglas y normas que se le van a exigir. La discrepancia entre lo que se exige o permite uno u otros miembros de la familia, favorece el incumplimiento de las tareas o normas en el niño. Recuerden que no se debe exigir al niño ser responsable si no nos exigimos a nosotros mismos.
- La paciencia y tolerancia son actitudes imprescindibles en los padres que quieren ayudar a sus hijos a ser responsables, se debe recordar que pueden equivocarse y que esas equivocaciones les ayudan en su proceso de aprendizaje.
- Siempre mostrarle confianza y hacerle sentir capaz de realizar las actividades bien y darles seguridad.
- Explicar con claridad y pocas palabras que desea que él haga y comprobar que lo ha entendido bien.
- Nunca haga lo que el niño es capaz de hacer por sí solo. Es un error pensar que se le ayuda facilitándole la tarea para evitarle un mal rato. Al contrario, se le está restando la oportunidad de aprender a hacer eso.
- En ocasiones conviene proporcionar la posibilidad de elegir entre dos opciones, tales como en el juego, la ropa o la diversión. Pero no confundan en que él puede decidir todo el tiempo, como si se quiere bañar o no, o si quiere o no comer el alimento que se preparó ese día para la comida. Existen situaciones y momentos en que él debe tolerar y aceptar la situación que está viviendo aun cuando no sea de su agrado.
- No permitan que abandone la tarea elegida porque así se favorece la inconstancia y puede adoptar conductas caprichosas e impulsivas. Es importante que cuando se vaya a elegir una actividad se le haga consciente que su decisión es definitiva y que no se le permitirá el dejar la actividad, por eso es importante que se analice bien su decisión. Todo esto es parte de ser responsable.
- Es conveniente fijar de antemano que las ordenes no se van a repetir y que, si no está atento y las cumple, deberá asumir las consecuencias. Para esto conviene estar al pendiente del desarrollo de la tarea y estar supervisándolo en caso que necesite ayuda en algún momento. Recordando evitar hacerle todo, más bien es mostrarle el cómo hacerlo.
- Una vez que haya terminado la tarea es importante valorar su esfuerzo, aunque no haya sido del todo bueno, poco a poco perfeccionara y lo realizara mejor. También se le puede dar la oportunidad de rectificar y animarle a que lo intente de nuevo.
Bibliografía:
Desarrollo de conductas responsables de 3 a 12 años. Departamento
de educación y cultura.
Educar
no es fácil requiere un esfuerzo muy grande, paciencia, tolerancia,
pero principalmente responsabilidad, y aunque existan momentos
difíciles es importante no perder la constancia, porque eso puede
provocar que se pierda todo lo ya logrado. Y recordar siempre que
todo lo que se haga se hace por amor y cariño para formar un adulto
responsable y autónomo.


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