El trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad es un trastorno de origen neurobiológico que se caracteriza por la presencia de tres síntomas típicos:
Déficit
de atención: Inhabilidad para lograr una atención sostenida.
Impulsividad:
Inhabilidad para retrasar respuestas e inhibir el comportamiento.
Hiperactividad
Motora y/o vocal: Inhabilidad para regular el nivel de actividad
o respuestas ante las
situaciones)
CAUSAS
Se
origina por problemas en algunos neurotransmisores cerebrales como la
dopamina y la noradrenalina, los cuales intervienen en el
autocontrol, en los patrones de sueño, motivación y la inhibición
de impulsos.
Esto
puede tener origen:
Genético.
Prematurez
(tiempo o peso)
Alcoholismo
materno (SAF)
Consumo
de tabaco o drogas durante el embarazo.
Lesiones
cerebrales mínimas diversas.
TIPOS:
TIPO
CON PREDOMINIO DEL DÉFICT DE ATENCIÓN: Cumple al menos seis de
los criterios del déficit de atención, pero no los de
hiperactividad.
No
logra prestar atención a los detalles o comete errores por descuido
en sus tareas escolares.
Parece
no estar escuchando cuando se le habla directamente.
No
sigue instrucciones y no termina las tareas escolares o quehaceres.
Tiene
dificultad para organizar las tareas y actividades.
Evita,
no le gusta o no quiere participar en actividades que requieren
esfuerzo mental por tiempo
largo.
Pierde
los útiles necesarios para completar las tareas o actividades tales
como los juguetes, los lápices,
libros
o herramientas.
TIPO
CON PREDOMINIO DE LA IMPULSIVIDAD – HIPERACTIVIDAD: Cumple los
criterios de hiperactividad pero no llega a los necesarios de falta
de atención.
Está
inquieto con las manos o los pies, o se mueve demasiado mientras está
sentado.
Se
levanta de la silla del salón o en otras ocasiones donde se espera
que permanezca sentado.
Corre
o trepa excesivamente en situaciones donde es inapropiado.
Habla
excesivamente y contesta abruptamente antes de haber terminado la
pregunta.
Tiene
dificultad para esperar en la fila o para tomar su turno.
Interrumpe
o se entromete en lo que los otros están haciendo.
TIPO
COMBINADO: Cumple los criterios de atención y de hiperactividad.
Incluye
varios de los síntomas de los tipos anteriores.
Es
el de mayor prevalencia.
EL
NIÑO EN EDAD ESCOLAR
-
Presenta dificultad para adquirir hábitos de higiene como académicos.
-
Las tareas escolares se presentan sucias y descuidadas.
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Se levanta de la silla durante las clases, hace ruidos con la boca.
-
Contesta de forma precipitada incluso antes de que se acabe de formular la pregunta.
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Existen reportes de mala conducta.
-
Se resiste a hacer los deberes.
-
Se distrae por cualquier cosa.
LA
FAMILIA DEBERÁ
-
Establecer un calendario u horario son sus obligaciones de la escuela y de casa. Dejándolo a la vista, para que se pueda consultar cada vez que sea necesario.
-
Los horarios establecidos deben ser programados siempre en las mismas horas, tanto para las tareas escolares, para comer, cepillarse los dientes, e irse a la cama.
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Se debe programar 10 a 15 minutos diarios de tiempo especial. Tiempo que se le dedica para escucharlo, jugar, leerle, sin necesidad de reglas y de tareas a realizar.
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Es necesario disponer de un sitio adecuado de trabajo con pocos estímulos que le distraigan.
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Si es muy lento para vestirse por la mañana, se recomienda despertarlo 15 minutos antes.
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Siempre evite gritar, gritarle solo conseguirá alterar más al niño.
- Se debe tener normas claras, bien definidas. Y sobre todo cumplir siempre los castigos y las recompensas ante sus acciones
Psic. Inf. Sara Esparza C.

