viernes, 30 de marzo de 2018

CÓMO EDUCAR A NIÑOS RESPONSABLES E INDEPENDIENTES.






1. Evite hacerle las cosas. Muchas veces los adultos les “ayudamos” a los niños porque vemos que se le dificultan realizar las cosas, pero eso en vez de ayudar realmente se le está perjudicando puesto que se le esta restando la posibilidad de aprender, de desarrollar esa habilidad y sobre todo estamos haciendo niños dependientes de alguien más para que les haga las cosas. En su lugar, es mejor explicarle cómo debe realizar las cosas, modelándole o bien haciéndolo por primera vez para que él vea como se debe hacer, pero invitarlo a que él lo intente y motivándolo hasta que lo logre. Y una vez que lo logre decirle que “sabía que podías hacerlo, eres muy listo y aprendes rápido”. Debemos recordar que el desarrollo es un proceso continuo que se vera afectado si continuamos “ayudándole” en vez que orientándolo a que realice por si mismo las cosas.

2. Permitirles que comentan sus propios errores, que desarrollen la capacidad de experimentar las experiencias naturales de sus elecciones, sin la intervención de un adulto. Por ejemplo: si se le dice que no se suba a las sillas porque es peligroso, no hace caso y se cae. Evite decir “Te lo dije”, en su lugar diga “Si te subes a partes altas y no tienes cuidado puedes caer y lastimarte como ahora, debes aprender a poner más atención en dónde y cómo juegas y tener más cuidado con tu persona”. Cuando se le explica las razones por las que se le pide que no juegue o no haga algo se le esta dando a conocer las posibles consecuencias de sus actos, y que estas consecuencias pueden ser dolorosas y desagradables si no es precavido y responsable consigo mismo.

3. Desarrolle un sentido de cercanía y confianza en lugar de distancia y hostilidad. Muchas veces los padres quieren que sus hijos les tengan confianza, pero cuando los hijos les cuentan algo normalmente resultan con una llamada de atención, regaño o bien con castigos físicos. Si queremos que nuestros niños nos tengan confianza debemos escucharlos sin perder la paciencia y gritarles o castigarlos físicamente, porque lo único que se logra es que nunca más volverán a tener la confianza y acercarse a platicar sobre sus problemas. Al contrario se les debe escuchar y hacer que ellos mismos obtengan la respuesta y solución a su problema. Por ejemplo si se acercan para comentar que les fue mal en los exámenes, normalmente los padres ya tienen listo el regaño y el castigo, pero si tuvo el valor de acercarse y platicar lo que le sucede, más bien es necesario hablar con él para identificar que fue lo que ocurrió para que le haya ido mal en los exámenes y hacer con trato con él para hacer un plan de trabajo para mejorar sus calificaciones, y proponerle o pedirle cuál cree que sería la mejor consecuencia a su descuido en la escuela y que sea él mismo el que asuma la responsabilidad y determine la consecuencia de sus actos. Cuando les permitimos a ellos mismos establecer las consecuencias de sus actos les estamos enseñando a que sean responsables de los mismos. Cuidando también que la consecuencia propuesta sea acorde a la magnitud de la conducta inadecuada realizada.

4. Enseñe a los niños que puede hacer. Muchas veces se le regaña a los niños por su conducta pero no se le explica el motivo o la razón del porque se le está regañando. Por ejemplo. Si golpea, sólo se le grita que no golpee o se le pega en respuesta. Eso sólo lo confunde y lo hace más agresivo; en su lugar mejor explíquele que cuando golpea duele, que lastima y que en su lugar mejor dé un abrazo y un beso. Los niños no nacen con un manual de las conductas correctas e incorrectas, es responsabilidad de los padres enseñar a los hijos las conductas adecuadas y las que no. Y eso es un aprendizaje continuo de sus primeros años de vida.

5. Enseñe a que aprendan a manejar la frustración. Muchas veces al “ayudar” a los niños no les permitimos desarrollar la capacidad de tolerar o manejar la frustración por eso es necesario que ellos mismo aprendan a realizar las cosas por si mismos, y si no puede hacerlo en el primer intento es importante decirle que “está bien a veces tardamos un poco en aprender a hacer las cosas, pero puede hacerlo inténtandolo nuevamente”. Los niños deben aprender que en ocasiones las cosas no salen como esperamos pero que si lo intentamos las veces que sean necesarias, podemos lograrlo. De está manera se le enseña sobre la perseverancia. Un niño capaz de intentar las cosas con perseverancia será un adulto capaz de lograr lo que se proponga.

6. Alentemos a nuestros pequeños. Rudolf Dreikus dijo una vez “Los niños necesitan ser alentados, así como las plantas necesitan agua”. En ocasiones un niño que se porta mal es un niño desalentado. Cuando los niños se sienten alentados, el mal comportamiento desaparece. Esto lo he visto en consulta porque los niños se sienten tomados en cuenta, y como es eso lo que necesitan su conducta mejora. Es importante alentarlo con el objetivo de desarrollar un vinculo positivo y nunca con el sentido del regaño. Los regaños nunca han funcionado para alentar a nadie, más bien causan desilusión. Recordemos que nuestros niños necesitan ser guiados y motivados así ellos pueden lograr lo que se propongan. Por ejemplo si el pequeño no quiere hacer la tarea, se le debe alentar explicándole que el hacer la tarea le ayuda a aprender más cosas y conocer más. Y que una vez que termine su tarea puede hacer lo que más le guste, ver la tele, jugar con la bicicleta, etc.


Psic. Inf. Sara Esparza C.







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